BIENVENIDA
La educación es indispensable para el desarrollo de la humanidad. Basta con hojear un par de libros de historia para darte cuenta de que los avances están precedidos de ejercicios de enseñanza, instrucción y aprendizaje. Gracias a la educación, la humanidad pudo crear espacios de reflexión, apropiación y en algunos casos de resistencias. Sin alejarnos demasiado, pensemos de forma breve en el despliegue que tuvo en América: después de la llegada de los españoles en 1492, la educación fue la herramienta que permitió cambiar las armas de fuego por palabras, pues fue a través de la enseñanza del idioma español que se hizo posible la convivencia con las poblaciones nativas, cualquier otro intento de relacionamiento desencadenó actos de violencia.
Ahora bien, sin pretender romantizar el proceso colonial, se reconoce que durante tres siglos ese ejercicio de enseñanza por parte de la hueste española no siempre estuvo encaminada al desarrollo ni la reflexión de las poblaciones americanas. Los procesos de independencia que se desplegaron por todo el continente entre los siglos XVIII y XIX son prueba de ello. ¿Cuál fue entonces el papel de la educación en esta época? El de inocular la apropiación del territorio, el de crear identidad. Hasta ese momento, ninguna región de América podía nombrarse así misma y aunque la resistencia y las guerras nos dieron la tan ansiada libertad, fue a partir de la profesionalización de saberes que nos empezamos a nombrar con seriedad: fueron abogados, economistas, humanistas, botánicos quienes consolidaron el proyecto de nación, el mismo Simón Bolívar gozó de una formación poco convencional para su época, lo que explica en gran medida su claridad para fraguar el proceso independentista.

Hoy, la educación juega un papel importante para resistir las intempestivas del mundo, para proporcionar herramientas que permitan a los niños, jóvenes y adultos asumir su vida como propia, pues aunque los avances tecnológicos (propiciados por prácticas educativas complejas) nos facilitan procesos, también ellos ponen en riesgo nuestra individualidad (se prefiere reproducir tendencias), nuestra capacidad de tejer lazos con quienes nos rodean (jóvenes y adultos disfrutan más de un reel compartido en Instagram que de la charla en la mesa durante la cena) y nuestras creencias (existe tanta información que se corre el riesgo de abrumarnos, de insensibilizarlos).

Como institución educativa nuestro propósito es aportar las herramientas necesarias para que los jóvenes se formen en valores y principios, para que sean capaces tomar decisiones y actuar con autonomía, para que aprendan a convivir con los avances que ofrece el mundo sin dejarse consumir por ellos, en fin, para que se formen como ciudadanos críticos con el entorno que habitan. En este ánimo, el martes 27 de enero abrimos nuestras puertas y dimos la bienvenida a los estudiantes al colegio Ebenezer. Deseamos, y todas nuestras acciones están enfocadas en esto, que cada día, hasta finalizar el año todos procedamos siendo 10 veces mejores.
¡Bienvenidos!



Seguimos en el propósito de ser 10 VM!
Wow que columna tan inspiradora
Felicidades